jueves, 24 de julio de 2008

Alguien que comprenda.

Hernán, es un viejo, viejísimo amigo. Nacimos prácticamente juntos diría mi padre, nos conocimos de muy pequeños en el barrio y al día de hoy (27 años yo, 29 años él) seguimos juntos. Creo que hasta gays juntos nos hicimos.
Recuerdo alguna de nuestras viejas anécdotas cuando alguno venía con algún beso marcado a fuego en la piel. Compañero de escapadas, llantos, confesor de algún amor prohibido, aventuras desequilibradas. En fin, un buen amigo de verdad.


Al cual ví anoche en casa de Marian (su pareja). No viven juntos pero Herni prácticamente vive más con él que en su propia casa. Al principio Mariano me caía un poco mal, pero fue cuestión de adaptación de los dos y ceder un poco de posición.
Mientras Mariano ponía en práctica su oficio (todavía no es cheff) cocinando una exquisita lasagna, nosotros nos poníamos al día con nuestras vidas en un rincón de la cocina.
Quería saber todo con respecto a Silvina, le conté lo que esta escrito, tampoco hay más por saber, desde el lunes que se fue estoy sin noticias de ella. Supongo necesita tiempo para pensar o quizá desapareció de vuelta. Estoy tan acostumbrada.



-Te quería matar cuando Juan me contó que habías estado con Silvina. Solo faltabas vos contándome los detalles que ya me imaginaba…
-Que queres que haga Hernán, me gana y sabe que me gana.
-Ahora esta pendeja no cambio nada, tanto tiempo afuera al pedo. Que extraña que se quiere quedar y estando acá se borra ¿Cómo es la cosa?
-No sé, supongo que necesita pensar…
-No la justifiques
-No lo hago…
-Lo haces. Mira negri, bien lo dice Sabina:
"Si quieres quererme, voy a dejarme querer, si quieres odiarme, no me tengas piedad, pero hay una cosa que no vas a lograr, y es hacer negocios con la necesidad..."
No dejes que lo haga. Porque te va matar.
-Tenes razón Hernán.



Terminamos de cenar, de charlar y las palabras de Hernán no esquivaban ninguna irrealidad. No tener noticias al día de hoy todavía de ella, me mata.
Mirando el reloj ya casi para ir a casa, suena el timbre. Mariano atiende y se escucha una voz femenina, a quien invita a pasar.
–"Camila, compañera del instituto"- haciendo su presentación. Fueron para el comedor a buscar unos papales y codazo de Hernán.



-Esta linda Camila.
-Hernán, ¿desde cuando sos bisexual?
-Un comentario nada más.
-Mmmm… tus comentarios ya se por donde vienen después. Mejor me voy.


Mejor hacerle caso a lo siguiente que indica el gran maestro: "No puedo enamorarme de ti." Ni de ti, ni de nadie. Basta. ¿Más soledad? Por el momento si.


PD: Leo el titulo del post anterior. Que ERROR.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy sabio tu amigo, deberías pararte a analizar la situación, que aconsejaríuas tu a una amiga en tu misma situación? ahí encontrarás la respuesta