Ayer a la tardecita casi noche baje a dar un paseo por el barrio. Suelo hacerlo solo de vez en cuando. Me gusta ir caminado lentamente observando las calles, la gente, los árboles. Creo que lo tomo como una especie de terapia para poder pensar en mi propio ser, o tal vez para que el inconsciente deje fluir sus pensamientos y los acomode a gusto de él.
Volviendo a casa, apenas unos metros de la puerta, estaba Silvina. Me paralice al verla, pensé en dar media vuelta e irme sin que me viera. ¿Pero porqué esconderme? Hice ruido con las llaves anunciando que iba a entrar y le pregunte que buscaba. –"No se"- La mire librando un largo suspiro de bronca caminando a entrar
–"déjame hablar"-
No pensaba invitarla a pasar, me senté en los escalones de la entrada en silencio. Sin decir nada fui dejando que ella haga y deshaga de sus palabras. No quise ni siquiera mirarla, sabia que si veía esos ojos caería de vuelta en su trampa, su voz parecía temblorosa, en algunas oportunidades se agudizaba como quien intenta evadir alguna lagrima.
El por qué de su desaparición: "alguien" llego.
Alguien que ocupo mi lugar un largo tiempo, alguien por la cual estos últimos días desapareció, alguien por la cual dice no sentir amor, pero a quien ahora le brinda su calor.
Alguien que ocupo mi lugar un largo tiempo, alguien por la cual estos últimos días desapareció, alguien por la cual dice no sentir amor, pero a quien ahora le brinda su calor.
Inmóvil a semejante situación, el humo de mi cigarrillo formo una coraza en mi corazón, al mismo tiempo que se consumió, mi paciencia colapso. No quería oírla más:
-Silvina, seguí tu vida, como lo hiciste siempre.
-No puedo, esta vez no puedo.
-No puedo, esta vez no puedo.
Entre y aquí estoy. Entendiendo, entrando en razón. Nunca cambio, soy su juguete de diversión.
Los días pasan, la vida pasa, y su huella marcada a fuego en mi corazón. Algunos mensajes invaden mi celular, mensajes que no pienso mirar, me tengo que olvidar, no me sirve ponerme ni siquiera mal, no lo merece. Pero quien le explica a mi corazón que lo paga con creces.
Me tengo que desvincular de ella, que no me invada más, ni en mails, ni en mensajes, ni en mi alma.
Los días pasan, la vida pasa, y su huella marcada a fuego en mi corazón. Algunos mensajes invaden mi celular, mensajes que no pienso mirar, me tengo que olvidar, no me sirve ponerme ni siquiera mal, no lo merece. Pero quien le explica a mi corazón que lo paga con creces.
Me tengo que desvincular de ella, que no me invada más, ni en mails, ni en mensajes, ni en mi alma.
"Deseo levantar mi copa, poder brindar. Para intentar dejar el pasado atrás, y ronde en mi vida la alguna nueva felicidad." Deseo.
2 comentarios:
Si ella te hace daño tienes q ser fuerte y desvincularte del todo, necesitas vivir tu vida y ser feliz, metetelo en la cabeza
Tanais:
Sabias palabras... Juro que lo intento pero a veces es inevitable no tenerla presente en mi recuerdo.
Pero ahora si, a vivir una nueva vida...
Mil besos!!
Publicar un comentario