lunes, 11 de agosto de 2008

Será el destino.

Casi decidida, teléfono en mano, mensaje escrito, botón rojo. Mensaje borrado. Al final no envié el mensaje para Ángeles, aceptando su invitación. Ella llamo a eso de las 23:30, mi excusa, "me siento algo mal, discúlpame otro día prometo ir".
Ya casi como doña Clotilde prepare la cama, lleve el cenicero hacia la mesa de luz, control en mano, buscando alguna película de poca importancia que me haga conciliar el sueño su trama.
Entre-dormida me pareció sentir el timbre, pregunte quien era, "el escuadrón felicidad", reconocí la voz de Hernán entre otras agudas de mujeres. "¡¡Abrí!!"
Baje acomodando un poco el pelo, para estar algo presentable.



-Ay que sexy estas!! Si no fuera gay, con vos me casaría…
-No jodas Hernán, entra… ¿que hacen acá?
-"ESCUADRÓN FELICIDAD" gritaron casi a coro Hernán, Anabella, Mariano y Lucia.
-¿Qué quieren? Voz temblorosa. Nunca se lo que me espera con estos 4 personajes.



Su idea: salir a bailar. Costó convencerme, pero es imposible negarse. Mientras Hernán me insistía, Anabella, como siempre Anabella, sacaba ropa de mi armario para cambiarme. Poco convencida (empujada por Hernán) fui a ducharme. Deje que el agua me pegara directo en la cara, creo para despertarme un poco, o tal vez por el simple placer que dan esas pequeñas gotas, dándote un minúsculo masaje por los poros de tu rostro.

Luego de ponerme más presentable, todos arriba del auto de Marian.
Llegamos, el lugar repleto de gente. Mi humor algo empezó a cambiar cuando en la entrada nos encontramos con algunas viejas conocidas. Una vez dentro me abalancé hacia la barra, para poder darle el último subion a mi humor.
Satanás en mano, comenzó la fiesta. Noche espectacular, bailes para todos lados, tragos que no dejaban de llegar, de tomar, Lucia y su baile sensual en el caño, Marian transcribiendo las letras en gestos. Estalle de risa a cada segundo.
Hasta que claro, mi vejiga llego a su punto de colapso. Ana me quería acompañar pero cada vez que intentaba levantarse tenia un ataque de risa, como lo de ella no era de urgencia decidí dejarla riendo e ir a prestarle atención al llamado de la naturaleza.
Salí y fui abriendo camino de a poco entre la multitud, calculando el paso ya que mi visión no estaba muy estática que digamos. En medio de gente bailando y levemente empujando hacia ambos lados, reboto en la espalda de una chica a la cual pido disculpas sin siquiera voltear. Intento proseguir en mi extendido camino hacia mis amigos, cuando siento que toman mi mano. Giro, y juro, sentí que me caía el cielo encima. Ángeles.



Sonreía simpática, como cada vez que charlamos. Su piercing al igual que sus ojos esmeraldas, brillaban más que de costumbre.


-¿Ya te sentís mejor? Obviando totalmente mi pequeña mentira.
-Perdón.
-De algún modo lo esperaba, era raro, no pasa nada.
-La próxima.


La salude con un beso en la mejilla y seguí viaje.
Algo extraño encontrarme con Ángeles en este lugar. Creo que de algún modo lo sospechaba.
Hoy lunes en el break se lo dije, como siempre sonrió "El destino" contesto.



¿Será el destino?

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